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sábado, 5 de octubre de 2013

Dame pan y llámame tonto

Hacía mucho tiempo que no veía llover como lo ha hecho esta tarde. Con pantalón corto y chancletas he pensado que ya mismo habrá que ir despidiéndose de este cómodo vestuario casero. El Otoño obliga a desterrar algunas cosas pero trae otras muy gratas que iremos incorporando en nuestro día a día. Entre ellas nuestra forma de alimentarnos.
 Empiezan a apetecer comidas un poco mas contundentes como caldos, potajes y por supuesto un plato muy de mis raíces andaluzas, las migas.
En mi casa siempre las comíamos de pan, uno de los pocos platos que vi cocinar a mi padre desde mi niñez.
Dando un ligero vistazo por la web leo en wiquipedia que es un plato de origen árabe, seguramente cambiando el cuscús por pan y añadiendo algo de cerdo al plato para diferenciarse de judíos y árabes. Los ingredientes para acompañar las migas son  la tira y entre ellos de lo mas antagonistas que te puedas imaginar. Salados como el pimiento, panceta, boquerón. chorizo, arenque hasta dulces como uvas, habas o melón. En fin, la tira.
Incluso hay variaciones en el ingrediente principal que es el pan duro. Digamos que en lo único que coinciden todas las recetas de migas en  nuestra cultura es el ajo, el aceite y la sal.

En mi casa un día nos lanzamos al vacío y tirando de memoria, quisimos imitar las excelentes migas de sémola de trigo que hacía mi añorada suegra. Podría decirte que nos salió bien pero mentiría. Fue un fracaso total el primer intento. Después de darle mas de media hora vueltas a una bola tipo gacha-pizza sudando como un pollo, nos dimos cuenta que eso no se parecía ni se iba a parecer a unas  migas de sémola de trigo.

Os puedo asegurar que la segundas ya fueron mas que decentes, y a día de hoy las bordamos.
Mi mujer y yo hacemos un gran equipo. Digamos que ella pone la ciencia y yo la mano de obra.

No es un plato complicado de hacer. Tiempo si lleva, pero respetando unas pocas cosillas os puedo asegurar que es un plato completísimo y rico.



La clave son 3  cosas. Primero que la proporción de agua y harina sea la misma. Nosotros para 3 - 4 personas ponemos 4 vasos de cada. Lo segundo es que primero va el agua y una vez que empieza a bullir en la cazuela añadimos la sémola. y la tercera es que antes de echar el agua tostamos una cucharada de sémola sin que llegue a quemarse. Estoy seguro que mas de uno que lea esto y haya hecho migas las hará de otra forma. Pero uno solo puede dar fe de lo que hace y esto no falla.

Hay que contar con una paella, perolo, cazuela o como queráis llamarle con un poco de profundidad( importante a la hora de manejarte después con las migas ), donde pondremos un buen chorro de aceite. Ahora se trata de ir friendo las cosas por turnos.
 Primero los dientes de ajo con un pequeño corte y sin pelarlos. Los doraremos hasta que nos cedan su aroma y reservamos.
Haremos lo mismo con los pimientos, tocino ibérico, panceta y chorizo.
Una vez tengamos todo a nuestro gusto y reservado nos quedará en la paella el aceite encargado de traspasar todo el gusto a nuestras migas.

Es el momento de añadir la cucharada sopera de sémola. La doramos y añadimos el agua.
Una vez que está bien caliente la mezcla de agua y aceite, hasta el punto de bullir, añadimos el resto de sémola y no pararemos de menear hasta que estén bien sueltas y no se peguen al paladar. Esto nos llevará unos 20 minutos. Es muy importante que vayamos rascando bien el fondo sobre todo al principio para que no se peguen  y las voltearemos constantemente. La potencia del fuego no debe ser muy fuerte pero el suficiente para que se vayan secando y separando.

Disfrutar de este plato es una tremenda gozada.
Como todo en cocina, las cosas van por gustos. Para mi las migas de sémola son las mas finas y exquisitas. Quedan sueltas y uniformes.  Quizás sean las que mas se parecen al los platos originarios que hacían los antiguos magrebíes.
De vez en cuando sigo disfrutando de las migas de pan que hace mi padre. Es un plato que invita a juntarse en familia y compartirlo todos alrededor de la cazuela. El dia 13 de Noviembre cumplirá 83 años y nos regalará este plato y su compañía.

 
Esto es todo amig@s
 
 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Me importa un pimiento

Quizás suene mal, me importa un pimiento, un dicho muy utilizado para indicar que algo no te importa o que desprecias. Pero nada mas lejos de la realidad, por lo menos de la mía.

Yo a los pimientos me los tomo muy en serio. Pocas cosas están mas buenas que unos pimientos fritos, con ese buenísimo sabor que se impregna  en el aceite y que devoro sin importarme las muchas calorías que contiene ese plato, no por los pimientos que solo tienen 19 calorías por 100 gramos si no por el pan que mojo con entusiasmo en ese aceite aromatizado.

 El pimiento, como ya todos sabéis aporta mucha más vitamina C que las naranjas, 107 mg por 100 gramos frente a las 54 de  la fruta. Para que nos entregue todas sus virtudes lo mejor es disfrutarlo en crudo, como en ensaladas o en gazpachos pero en nuestra rica cocina mediterránea nos lo encontraremos de mil maneras, al horno, en sofritos, en potajes, secos, en vinagre.

Pimiento rojo, verde,cebolla y berenjena para una buena escalibada. Todo lo que veis es de producción propia.

Hoy os propongo una manera de consumirlos nada habitual pero muy sabrosa y peculiar. La mermelada de pimiento es una exquisitez que a los que gustéis de un toque dulzón os va a encantar acompañando a carnes como guarnición o como desayuno o merienda untándolo en una buena tostada con tu queso preferido.
Animaros que ahora están de temporada y baratos. Los que ilustro a continuación son de producción propia.





 Elegir los pimientos con un color verde atractivo a la vista, que no tengan ese color apagado de haber pasado mas tiempo del debido en las cámaras frigoríficas. Tienen que estar turgentes, que al rozarles unos con otros chirríen.
Estos recogidos en mi huerto pasan todos los controles de calidad que le queramos pasar.

Bien lavados, se les quita las pepitas y el rabo y se le escurre bien el agua.
 
 El corte que le hagáis va al gusto. Yo los corté al Brunoise para dejarlos en trocitos una vez terminada la compota. Si queréis pasarla por la batidora una vez hecha la mermelada el corte no es muy importante siempre y cuando los trozos sean mas o menos iguales,


 Como en la mayoría de las recetas, el orden del producto si que altera el resultado, y la cantidad de cada uno de ellos ya ni te digo.  Personalmente me gusta dulzón, no muy exagerado, pero dulzón. La proporción fue de 500 gr. de pimiento por 200 gr de azúcar. Podéis modificar al gusto. Por cierto,el azúcar es un excelente conservante.


n
Poner en una cazuela el pimiento con un chorrito de aceite suave, para que no aporte sabor al nuestro guiso, salar ligeramente para que ayude a sudar a nuestra verdura y cocinar a fuego no muy fuerte hasta que se poche nuestra verdura, Ir removiendo continuamente para igualar el proceso a todo el contenido.



Añadimos poco a poco el azúcar  y removemos bien hasta que la azúcar se vuelva líquida.
 Pasados unos  15 minutos veréis que ya a reducido suficiente el liquido y ya tiene una textura caramelizada que dan ganas de meterle mano. Ojo que la azúcar en este estado quema como ella sola. Dejarla reposar un ratito antes de empezar a llenar los botes si no queréis que os tatúen a fuego los dedos.


 Elegir botes acorde al consumo que vayáis a tener . Este tamaño de bote me lo zampo en dos semanas conservándolo en la nevera una vez abierto.


 Tostadita, queso fresco de Burgos y coronado con mermelada de pimientos te hará salivar de placer .

  Me gusta ponerle por encima una pizca de pimienta recién molida y como acompañante  un vasito de vino, de  cerveza o simplemente con un  olímpico 'Relaxing cup of café con leche
..
Ingredientes
500 gr, de pimientos ya limpios
200 gr, de azúcar
1 cucharada de aceite suave
1 pizca de sal
Y esto es todo amig@s

jueves, 25 de julio de 2013

Aquí hay tomate

El huerto en Julio

Si si tomate, la estrella sin duda este mes es el tomate.
No es que sean mios, que también, pero la primera plantación de tomates que se plantó por el mes de Abril es espectacular.  Sus frutos son  de un tamaño increíble, consistentes, limpios de malformaciones, un color rojo muy atractivo y con un sabor extraordinario. Los hemos empleado para mil cosas, gazpacho, salmorejo, porra, sofrito, para ensalada y sobre todo para hacer botes en conservas  ( en este enlace podéis ver como las hicimos el año pasado).
 http://cosasquemepasanporahi.blogspot.com.es/2012/08/fotomate.html

Otras veces hemos recogido muchos tomates pero la calidad que tienen este año no la habíamos disfrutado nunca.


















Los  calabacines y pepinos  dan mas de lo que necesitamos. No paran de florecer y engordar en apenas unos días. Aprovecho la mas mínima ocasión para ir dando a familiares y amigos que en las primeras entregas lo agradecen mucho pero empiezan a estar tan saturados como yo. De calabacín puse 6 plantas y de pepino 10. El año que viene plantaré la mitad.


















sábado, 29 de junio de 2013

El huerto en Junio

Junio está siendo un mes muy movidito. Las lluvias y los constantes cambios de temperatura han hecho que  todo lo relacionado con las recogidas y nuevas plantaciones fuera una duda constante. Es tiempo de recoger las patatas y los ajos, plantar nuevas tomateras, pimientos, berenjenas, pepinos, calabacines, cebollas y mas lechugas. Empieza la recolecta de judías y hay que plantar nuevas semillas para ir escalonando su producción. Tanta lluvia acompañado con la inconstancia del termómetro han hecho que las primeras tomateras enfermaran de mildiu.
 Pero también es el mes mas generoso porque en apenas unos días pasas de no ver una triste judía a llenar una bolsa o a empezar a ver unos ostentosos racimos de tomates donde solo veías unas tristes bolitas verdes. Los calabacines y los pepinos son de lo mas agradecidos, regalando flores a espuertas y creciendo por horas.










 Con tantas lluvias hubo que adelantar la recogida de las patatas. Con la inestimable ayuda de mi padre y de la Paquita en una mañana recogimos todas. Han salido de buen tamaño y sanas.






Ya en casa las dejamos que se aireen y las pondremos bien protegidas de la luz para que nos abastezcan durante todo el año


                                Una tierra bien suelta y bien abonada es productora de patatas XXL.




Planta con mildiu

Tratamiento totalmente ecológico


 El mildiu no deja pasar la sabia por el tronco y en pocos días mata a la planta. Por suerte pude pararlo y las plantas aunque renqueantes apuntan unos magníficos ramilletes de tomates



 Esta hermosura es de las pocas plantas que puse de tomate gigante. Esta variedad no da mucha cantidad pero el tamaño es impresionante.





Las lechugas y las cebollas son de cultivo constante. Vamos consumiendo y poniendo mas. Apenas dan trabajo. Abundante riego y quitarle las malas hierbas es lo poco que exigen.








Hemos puesto pimientos del padrón, del italiano y del rojo de asar. Van lentos porque les gusta el calor y no le va bien la humedad ambiental. En cuanto apriete el calor pegarán un cambio a mejor.



 Las berenjenas las planté a principios de mes y ahora ya se ve alguna apuntando a salir de la flor. Ahora con la hoja tan tierna hay que vigilar que los insectos como el escarabajo de la patata no se cebe con ellas.








 El primer calabacín no tardaré mas de dos días en zamparmelo. Por cierto hace nada hice un librito de calabacín panadero que está para chuparse los dedos. Quién quiera la receta que me la pida.


Planta de pepino

 Este pepino ya es historia. Me lo zampé en un picadillo que devoré con devoción















Las judías de un día para otro nos dieron la sorpresa y con mucha ilusión recolectamos un buen puñado para la cena  acompañadas de patatas propias. Y no me digáis que no son guapos los dos primeros tomates de la cosecha.


Y para el mes que viene más.